Validez del punto de deflexión de la frecuencia cardiaca como vaticinador del umbral de lactato en ciclismo

La respuesta del lactato sanguíneo a un ejercicio incremental está reconocida como un importante vaticinador del rendimiento en resistencia y como un instrumento válido para la prescripción de cargas de entrenamiento en ciclismo de ruta. Dentro de la evolución del lactato en sangre podemos indicar dos umbrales: el umbral de lactato que tiene lugar cuando se produce el punto de inflexión en la producción de aquél, y el umbral anaeróbico que actualmente se ha definido como el punto (en general se dice que, aproximadamente, cuando la concentración de lactato en sangre alcanza 3mmol/l) en el que un deportista sólo podrá aguantar una hora más realizando ejercicio.

Desde finales del siglo XX, han sido varios los grupos de investigación que han intentado establecer una relación entre la frecuencia cardíaca y la aparición del lactato. En el año 1982, Conconi y otros propusieron un test de campo (el test de Conconi) con el que se conseguía averiguar el umbral anaeróbico en corredores a través de un test progresivo en el que se podía detectar un punto de deflexión de la frecuencia cardiaca, que coincidía teóricamente con dicho umbral. Así, en dicho punto el deportista podía mantener el conocido como estado estable de producción de lactato, en el que todavía n
o se acelera su aparición y, por tanto, podría mantener esa intensidad durante un tiempo prolongado. Este test se pudo adaptar a otros deportes como el ciclismo.

Posteriormente, se hizo una mejora de este test y se estableció mejor su protocolo de aplicación, debido a que recibió numerosas críticas por la dificultad para establecer el punto de deflexión de la frecuencia cardiaca.

Más recientemente se llevó a cabo otro estudio en el que se relaciona la producción de potencia con el punto de deflexión de la frecuencia cardiaca y el umbral de lactato y el umbral anaeróbico a través del test de Conconi. Así, se realizó a varios ciclistas dos test de intensidad incremental y un test de ejercicio prolongado durante 30 minutos manteniendo una intensidad equivalente al punto de deflexión de la frecuencia cardiaca. Al mismo tiempo, se fue monitorizando los niveles de lactato, producción de potencia y frecuencia cardiaca.

En esta investigación se observó que la producción de potencia y la frecuencia cardiaca es mucho menor en el umbral de lactato con respecto al punto de deflexión. En comparación con el umbral anaeróbico, las cifras se aproximan bastante más (incluso se observó que en algunos sujetos de la investigación coincidían), pero, aún así, no es totalmente exacto ni se puede aplicar a todos los sujetos.

La conclusión que se extrae, por tanto, es que el test de Conconi y, en general, el punto de deflexión de la frecuencia cardíaca no son válidos para fijar el umbral de lactato o el umbral anaeróbico. Por tanto, mientras se continúan con las investigaciones sobre este tema, siempre será más fiable la realización de un test de esfuerzo, con extracción de sangre para averiguar el lactato, para calcular correctamente los ritmos de trabajo y la planificación del entrenamiento.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

Disminución del rendimiento aeróbico con el calor

Es bien conocida la disminución del rendimiento físico en ejercicios de larga duración en condiciones térmicas adversas, que traen consigo una hipertermia y deshidratación significativas. Sin embargo, según un estudio realizado por Ely y col y publicado en la revista “Medicine and Science in Sports and Exercise”, la realización de un ejercicio máximo de 15 minutos de duración, tras un calentamiento de 30 minutos a una intensidad del 50%, se ve afectada por el calor de forma significativa, a pesar de que la temperatura central no sobrepasa los 38′5ºC. Al comparar el ejercicio realizado con 2 temperaturas ambientes diferentes (22ºC o 40ºC), los autores constatan una disminución del 17% en el trabajo total desarrollado en 15 minutos a 40ºC, considerando que la pérdida de rendimiento no está ligada a deshidratación ni a una hipertermia elevada, sino simplemente a la exposición al calor.

Está bien objetivado que el rendimiento aeróbico se ve afectado negativamente por el calor ambiente, pero muchas veces se ha relacionado la disminución del rendimiento a la superación de una temperatura central considerada crítica y que muchos investigadores han situado por encima de los 39ºC.

Sin embargo, hay otros autores que consideran que las condiciones climáticas adversas con temperaturas elevadas, traen consigo un mayor trabajo cardio-vascular ligado a un aumento del flujo sanguíneo cutáneo con el fin de intentar mantener la temperatura central estable, y ello supone en sí mismo un factor directo en la disminución del rendimiento aeróbico, a pesar de que la temperatura central del organismo no sea muy elevada.

Al respecto, Ely y colaboradores realizaron un estudio con 8 deportistas de nivel medio que eran sometidos a una simulación de una contrareloj en laboratorio, en 2 condiciones de temperatura ambiente totalmente diferentes; una de las pruebas se realizaba a 22ºC y la otra prueba se realizaba a 40ºC. En el protocolo de realización de las pruebas, los deportistas realizaban (a modo de calentamiento) un ejercicio de 30 minutos a intensidad fija del 50% del Consumo de Oxígeno Pico, a continuación tenían 5 minutos de recuperación para posteriormente afrontar la parte más importante de la prueba como era la realización de un ejercicio máximo de 15 minutos a intensidad libre.

El estudio titulado Aerobic Performance is Degraded, Despite Modest Hyperthermia, in Hot Environments fue publicado en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise y constata que a pesar de que el tiempo de ejercicio máximo es de sólo 15 minutos y que la hipertermia es modesta (temperatura central por debajo de 38’5ºC), el rendimiento físico se ve adectado de forma importante, con una disminución del 17% en el trabajo total realizado cuando la temperatura es de 40ºC en comparación al mismo ejercicio realizado con una temperatura externa de 22ºC.

Aunque la temperatura central media del grupo (en ambas condiciones de temperatura ambiente) no supera los 38’5ºC, sí que hay diferencias en la temperatura central y temperatura cutánea entre la realización de ejercicio con temperatura externa de 22ºC o realizar el mismo ejercicio a 40ºC. La temperatura cutánea media durante el ejercicio máximo es de 31’14ºC cuando la temperatura ambiente es de 22ºC y se eleva a 36’19ºC cuando la temperatura externa es de 40ºC. Lógicamente ello refleja diferencias significativas en la eliminación del calor corporal, dado que el gradiente de temperatura entre temperatura central y temperatura cutánea es de sólo 1’43ºC cuando la temperatura externa es de 40ºC, mientras que ese gradiente aumenta hasta 6’74ºC cuando la temperatura ambiente es de 22ºC. Estas diferencias modifican las posibilidades de eliminación de calor y la dificultad añadida que trae consigo la temperatura ambiente elevada, tiene su reflejo en la evolución de la frecuencia cardíaca.

Las frecuencias cardíacas a lo largo del ejercicio son significativamente menores en los 10 primeros minutos de ejercicio al ejercitarse con temperatura ambiente de 22ºC (a pesar de que están desarrollando un trabajo externo significativamente más elevado) en comparación a cuando se ejercitan a 40ºC; esta diferencia de frecuencia cardíaca refleja la mayor deriva sanguínea al territorio cutáneo con el fin de eliminar calor, lo que supone una extracción de sangre de los territorios musculares activos, que está en la base de la disminución del rendimiento físico.

Fuente: Biolaster

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

Ensayo conductual en imaginación

El ensayo conductual en imaginación es una habilidad psicológica con un uso cada vez más frecuente en el ámbito del alto rendimiento deportivo. Su empleo se orienta principalmente al aprendizaje de habilidades deportivas, especialmente en los casos más complejos y se basa en la práctica en imaginación de las conductas-objetivo, es decir, de aquellas conductas que queremos que el deportista interiorice.

El uso de esta estrategia tiene lugar en sesiones de trabajo específicas en las que el deportista reproduce mentalmente los movimientos correspondientes a la ejecución de un determinado gesto deportivo, y, al mismo tiempo, puede manipular la velocidad para detectar y dominar los pequeños detalles que resulten esenciales. Incluso puede utilizarse también esta técnica en los momentos previos a un entrenamiento para repasar los movimientos correspondientes justo antes de intentar ejecutarlos en vivo.

Por tanto, en líneas generales, la utilización del ensayo conductual en imaginación tiene los siguientes objetivos:

  • Ejecutar movimientos técnicos, para su adquisición y perfeccionamiento.
  • Dirigir la atención a estímulos concretos para mejorar la conducta táctica.
  • Exponer al deportista a la situación real de competición.
  • Entrenar competiciones concretas.
  • Practicar algunas acciones justo antes de ejecutarlas.
  • Provocar sensaciones positivas y asociarlas a estímulos potencialmente estresantes. Aquéllos estímulos que, por ejemplo, se producen en una competición.
  • Realizar feedback de la actuación en una competición. Servirá para analizar los errores y aciertos en la misma.
  • Según algunos autores, puede contribuir en algunos casos al proceso de recuperación de una lesión.

Evidentemente, este tipo de entrenamiento requiere un nivel de concentración y de autoconocimiento muy alto, ya que el deportista debe imaginar cada situación con la suficiente claridad como para poder incorporar todos los sentidos necesarios para reproducirla fielmente. Además, deberán hacerlo desde una perspectiva interna (eso es, siendo ellos los propios ejecutantes de la acción) y ser capaces de modificar la velocidad de ejecución de la conducta.

Así, es posible utilizar esta técnica en prácticamente cualquier deporte. En el ámbito del ciclismo de montaña, un biker, tras reconocer el circuito en el que realizará una competición, puede reproducir mentalmente dicho recorrido para poder limar cualquier error que ejecute en vivo. Puede parecer una utopía, pero son muchos estudios los que han certificado un importante grado de mejora en los deportistas que usan la práctica por imaginación. Es más, en el alto rendimiento y en cualquier deporte (pasando por algunos tan distantes como la fórmula 1 y el judo) está tomando una gran relevancia. Como podemos ver, la psicología cada vez adquiere un papel más determinante en el deporte…

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

Razones para entrenar la flexibilidad

 

Flexibilidad

La flexibilidad está relacionada con la capacidad de ejecutar movimientos de gran amplitud articular por sí mismos o bajo la influencia de fuerzas externas. Por tanto, se relaciona directamente con la magnitud del ángulo que son capaces de alcanzar las articulaciones.

Cada disciplina deportiva tiene un grado de movilidad óptimo. Por ejemplo, en gimnasia artística es necesario una gran flexibilidad para poder ejecutar las acciones propias de este deporte; por el contrario, en ciclismo no es preciso poseer una flexibilidad tan acusada puesto que se trata de un deporte cíclico en el que no se llevan a cabo movimientos con amplios grados de movilidad articular.

El ciclismo en concreto tiende a provocar un acortamiento en determinados grupos musculares como el psoas-ilíaco y los isquiotibiales. Estos acortamientos se deben a la razón que ya hemos visto: el ciclismo es un deporte en el que el rango de los movimientos es muy corto, por tanto, los músculos principales actúan dentro de unos niveles de extensión mucho más bajos respecto a sus máximos. Así, tienden a acortarse.

Esto puede acarrear consecuencias muy negativas, como un aumento en la aparición de lesiones o, incluso, una reducción de la fuerza.  La aparición de lesiones es uno de los principales riesgos de la falta de flexibilidad. Un excesivo acortamiento de los isquiotibiales puede provocar una pérdida de la lordosis lumbar (es decir, la curvatura de las vértebras lumbares desaparece) y puede aparecer, entre otros síntomas, un pinzamiento en el nervio ciático o afectaciones de los discos intervertebrales.

Por otra parte, un músculo excesivamente acortado tendrá un rango de contracción menor y, en consecuencia, su capacidad para generar tensión se verá mermada. De ahí la relación entre la flexibilidad y la capacidad para generar fuerza.

En resumen, la flexibilidad puede jugar un papel secundario que afectará al rendimiento deportivo. Ello se debe a que aporta unos beneficios diferentes al resto de cualidades físicas:

  • Relaja la tensión emocional.
  • Relaja la musculatura.
  • Alivia las molestias musculares.
  • Aumenta o mejora las destrezas físicas.
  • Ayuda a prevenir lesiones.

Un plan de entrenamiento adecuado deberá incluir ejercicios de estiramiento en cada sesión para eludir los acortamientos musculares. Los estiramientos deberán centrarse en todo el cuerpo, ya que hay grupos musculares que, a pesar de que no influyen directamente en la producción de fuerza en el ejercicio, sí pueden estar en tensión constante y forzándose.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)

Las fibras musculares

La musculatura del cuerpo humano se divide en dos tipos: músculo esquelético y músculo liso y cardiaco. De entre ellos, el primero es el que nos permite el movimiento, mantener la forma y la posición, proteger los tejidos frágiles y generar calor. El músculo esquelético está compuesto, además de otras estructuras, por un gran número de células denominadas fibras musculares.

Las fibras musculares son células alargadas, de gran tamaño y polinucleadas (contienen más de un núcleo). Las fibras están formadas por miles de miofibrillas, las cuales albergan en su interior la unidad funcional del músculo, el sarcómero, que es donde se produce el proceso de contracción. Según la velocidad con la que se contraigan y su fatigabilidad, las fibras pueden ser de tres tipos:

  • Tipo I: Fibras de contracción lenta y poco fatigables.
  • Tipo IIa: Fibras de contracción rápida y medianamente fatigables.
  • Tipo IIx o IIb: Fibras de contracción muy rápida y muy fatigables.

Cada músculo no está compuesto de un solo tipo de fibra, sino que es el resultado de una combinación de todas ellas, que es diferente en cada persona. Así, aquéllas cuyo cuádriceps contenga un alto porcentaje de fibras tipo IIb, podrán hacer esfuerzos más explosivos con ese músculo (por ejemplo, saltarán muy alto) y otras en las que predominen las fibras tipo I soportarán mejor las cargas de mayor volumen (serán mejores en deportes de resistencia).

La distribución del tipo de fibras en la musculatura de cada persona está muy determinada por el factor genético. Mediante el entrenamiento puede modificarse levemente, aunque nunca y bajo ningún concepto podrán cambiarse las fibras de un tipo a otro, es decir, las fibras tipo I nunca podrán ser de tipo II pero si se hace entrenamientos de fuerza explosiva, podrán ganar en potencia y parecerse más a estas últimas.

Así pues, el objetivo del entrenamiento debe ser el equilibrio perfecto entre los tipos de fibra para obtener el mayor rendimiento posible en la disciplina deportiva pertinente. En ciclismo, convendrá tener, evidentemente, un mayor número de fibras tipo I, ya que permitirán mantener un esfuerzo continuado durante más tiempo. No obstante, el factor genético será el que marque el éxito o fracaso del deportista en función del deporte que practique.

Actualmente, el único método para averiguar la distribución de las fibras musculares es a través de una biopsia muscular. Esta operación es muy poco común y consiste en la extracción, mediante distintos procedimientos, de una muestra del músculo para analizarla posteriormente por un microscopio. En teoría, debería ser la prueba que deberían realizarse los deportistas previamente a la elección de un deporte, pero por su dificultad y coste, no se lleva a cabo.

Diego Martínez García

Lcdo. Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Colaborador de PreparadorFisico.net

Digg This
Reddit This
Stumble Now!
Buzz This
Vote on DZone
Share on Facebook
Bookmark this on Delicious
Kick It on DotNetKicks.com
Shout it
Share on LinkedIn
Bookmark this on Technorati
Post on Twitter
Google Buzz (aka. Google Reader)